IDENTIDAD OCULTA: 

La destreza de interpretar un papel trans en el teatro kabuki 

Matilde Arias

“El travesti occidental quiere ser una mujer, el actor oriental no busca nada que no sea combinar los signos de la mujer”

Barthes, R. El imperio de los sentidos. 

Torii Kiyotada

Ichikawa Danjūrō II (?) Performing Shibaraku in the Ichimura Theater, Periodo Edo.

©Metropolitan Museum of Art

El teatro kabuki nació en los últimos años del siglo XVI primeros del siglo XVII en las proximidades de la ciudad de Kioto, poniéndose de moda en el año de Keichô 8 (1603), en los barrios de placer de dicha la capital. Este hecho hay que relacionarlo con la situación política del momento. Japón, tras un periodo de largas guerras civiles e inseguridad política, fue pacificado bajo el régimen de Tokugawa Ieyasu, quien estableció su capital en Edo, actual Tokio. Para conseguir el control social y político creó un gobierno opresivo y censor respaldado por las grandes familias samurái. El teatro kabuki y sus actores, pronto se vieron afectados de manera radical por esta censura gubernamental.

Hirosada Konishi

Sawamura Kito como Ohan, c.1850. Chuban.

©Philadelphia Museum of Art

El teatro kabuki nació en los últimos años del siglo XVI primeros del siglo XVII en las proximidades de la ciudad de Kioto, poniéndose de moda en el año de Keichô 8 (1603), en los barrios de placer de dicha la capital. Este hecho hay que relacionarlo con la situación política del momento. Japón, tras un periodo de largas guerras civiles e inseguridad política, fue pacificado bajo el régimen de Tokugawa Ieyasu, quien estableció su capital en Edo, actual Tokio. Para conseguir el control social y político creó un gobierno opresivo y censor respaldado por las grandes familias samurái. El teatro kabuki y sus actores, pronto se vieron afectados de manera radical por esta censura gubernamental.

 

Izumo no Okuni como samurái.

(detalle)

Alrededor de 1603, la miko Izumo no Okuni, comenzó a interpretar, en la ciudad de Kioto, un nuevo espectáculo de música, coreografía y arquitecturas teatrales, ataviada con un estrafalario atuendo de hombre en el que mezclaba los objetos de samurái con indumentaria extranjera, como los pantalones portugueses y el rosario de los misioneros cristianos. Pronto creó un conjunto teatral formado sólo por mujeres cis donde Okuni, posiblemente inspirada por el atuendo de los kabukimono, se disfrazaba de samurái, monje o cristiano, para interpretar el papel de hombre.  

 

A finales del período Muromachi empezaron a surgir bandas de samurái que se reconocían por su excéntrica manera de vestir en la que combinaban kimonos de colores chillones con solapas de terciopelo, grandes obis, prendas europeas e incluso ropa femenina. Así mismo, portaban katanas muy decoradas con elaboradas guardas y empuñaduras. Kabukimono fue un término utilizado a principios del siglo XVII para referirse a una persona que lleva una vida de excesos, un rufián y malhechor. Lejos de ser peyorativo o de significar estigma social fue adoptado por muchas personas como símbolo y bandera de una lucha social y política

Anónimo, Escuela Matabei 

Okuni Kabuki , Era Kanei (1624-1644).

Fragmentos de un biombo que muestran la vida nocturna en Kioto durante una representación de Okuni Kabuki

©www.scholten-japanese-art.com

En el Museo de Arte Tokugawa de Nagoya se conserva un rollo pintado durante el período Edo (s. XVII) en el que se representa una escena de teatro con un kabukimono bailando y portando una katana muy decorada y un rosario cristiano. Este nuevo estilo de compañía exclusivamente femenina alcanzó una gran popularidad llegando a ser requerida para actuar ante la Corte Imperial.

 

Nació así el origen del teatro kabuki, un espectáculo de drama y danza  que en un principio era interpretado sólo por mujeres. Según Cid, desde un principio el kabuki comenzó a estar relacionado con la prostitución, por lo que en 1608 las bailarinas de Okuni fueron consideradas un disturbio nacional. Este escándalo moral, hizo que en 1629 el Shogun expulsara a las mujeres de los escenarios.

Isshô Miyagawa 

Pasatiempos de primavera (1750).

Un kagema se sienta en el regazo de su patrón

©Wikipedia

El lugar de las mujeres fue tomado por hombres cis jóvenes, dando lugar al cambio de género y al énfasis del drama frente a la danza. Estas actuaciones también fueron escabrosas ya que algunos actores jóvenes, wakashû, apreciados por su belleza y sensualidad, pronto empezaron a prostituirse los aprendices de teatro llamados kagema, esto hizo que a partir de 1652 el shogunato prohibiera también las actuaciones de actores jóvenes. Desde este momento solo los hombres cis maduros podían actuar en el teatro kabuki siendo conocido como kabuki de hombres, yorô kabuki , estos debían llevar las sienes rapadas para diferenciarse de las mujeres al no poder llevar los sofisticados peinados femeninos, evitar las danzas sensuales y declarar ante la autoridad que se ganaban la vida interpretando papeles femeninos. Los actores masculinos especializados en papeles femeninos reciben el nombre de onnagata.

 

Kiyohiro Torii

Ichikawa Danjurô IV y Nakamura Tomijurô I, actores onnagata (1750).

©Wikipedia

En origen, el elenco de una obra de teatro kabuki era mixto, tanto varones como mujeres podían hacer roles del género opuesto, creando un efecto humorístico y obsceno en la obra. Los onnagata ejecutaban papeles de mujeres solteras, princesas y esposas en edad adulta, no pudiendo ejecutar papeles de niñas. Los papeles de ancianas y monjas eran realizados por una categoría especial de onnagata conocidos como kashagata.
Uno de los primeros actores onnagata fue Ukon Genzaemon (1622-1670) que ejecutó diversos papeles femeninos cubriendo su cabeza rapada con refinadas telas que le daban un aspecto muy femenino. Además desde un punto de vista físico tenía el rostro de una hermosa joven y era capaz de bailar realizando delicados movimientos con las mangas del kimono. Actualmente el actor Bandô Tamasaburô (1950) es el más popular onnagata en activo. En 1994, en su gira a occidente para buscar nuevos públicos realizó las siguientes declaraciones al periódico Los Angeles Times: “Ahora me siento libre. Yo solía pensar que nadie en Occidente me entendería, una onnagata. Por lo tanto extraña. Así exótico. Pero la verdad es que onnagata es la esencia de la actuación”.

Anónimo

Bailarina (supuestamente Ukon Genzaemon (s.XVIII).

©Tokyo National Museum 

Bandô Tamasaburo

Tesoro Nacional Viviente

©www.tamasaburo-bando.com

Bandô Tamasaburo

Tesoro Nacional Viviente

©www.tamasaburo-bando.com

Bandô Tamasaburo

Tesoro Nacional Viviente

©www.tamasaburo-bando.com

Los onnagata no intentaban ser mujeres, sino aparentar la feminidad captando su esencia, estudiando al detalle la forma estilizada y armoniosa de los movimientos femeninos y entrenando la voz para imitar los sonidos agudos de las voces blancas. Debían someterse a una dura formación vistiéndose y comportándose como una mujer, incluso fuera del teatro para facilitar la interpretación natural en el escenario. Muchos de estos actores formaban familias tradicionales y los hijos eran herederos en la escena y en la especialización de los papeles katas. En este momento surgen los patrones de melodramas y dan lugar a distintas tipologías de obras que fueron muy aplaudidas por ser un entretenimiento que permitía al público, poco culto, acercarse a amores prohibidos, luchas de poder o fábulas que causaron una gran influencia en el mundo flotante. Actualmente en algunas compañías teatrales utilizan actrices en los papeles onnagata, tal es el caso de la revista Takarazuka, la compañía femenina de musicales más prestigiosa, formada en 1914, que realiza funciones de gran colorido en las que combina canciones, música y teatro.

Fotografía anónima

Revista Takarazuka, 1930 

©Steve Sundberg

El actor de kabuki debe actuar de la forma más realista posible, pero todo está sometido al lucimiento de las mejores dotes del actor. Esto hizo que los actores levantaran mucha expectación entre el público, incluso llegaron a ser prescriptores de moda a la hora de vestirse o peinarse, apareciendo como protagonistas de los grabados ukiyo-e interpretando los principales papeles de estas obras, este género fue conocido como yakusha-e en ellas se mostraba a las mejores escenas mie de las obras más populares. Estos grabados consiguieron una gran aceptación, con tiradas de miles de ejemplares, muchas de ellas fueron utilizadas como carteles en los principales teatros, de ahí su carácter efímero. Entre los artistas que cultivaron este género destaca Tôshûshai Sharaku, cuyos yakusha-e fueron en su mayoría okubi-e, es decir, retratos de actores en los que exageró los rasgos y facciones.

 

Sharaku fue un artista de ukiyo-e poco conocido, su producción de 144 obras fue realizada entre 1794 y 1795. Destaca por la originalidad de sus retratos de medio cuerpo, centrando el protagonismo en la expresión y psicología del actor muchas veces con gestos grotescos o caricaturescos, que son subrayados por los fuertes efectos cromáticos de la obra.
En la variedad de retratos que realizó encontramos el del onnagata Nakayama Tomishaburô, realizado en 1794. En esta representación podemos apreciar el murasakibôshi, pañuelo de seda de color púrpura que cubre la sien afeitada, los grandes ojos y la apariencia delicada, ya que su feminidad debe ser real, no actuada. El público no quiere ver sólo un hombre vestido de mujer. 

 

 

Tôshûsai Sharaku

Otani Oniji III, 1794 

©Metropolitan Museum of Art

Tôshûsai Sharaku

Matsumoto Yonesaburô as Kewaizaka no Shôshô, 1794 

©Metropolitan Museum of Art

El kabuki es uno de los tres tipos del teatro clásico japonés junto con el Nôh y el Bunraku o teatro de marionetas. Desde el año 2005 forma parte de la lista de obras maestras del patrimonio oral o intangible de la humanidad de la UNESCO.
Desde un punto de vista argumental las obras de kabuki tratan de temas históricos y conflictos morales en las relaciones amorosas, los actores hablan con voz monótona y están acompañados por danzas y música interpretada con instrumentos tradicionales.
A partir del siglo XVIII el escenario empieza a incorporar recursos técnicos, como trampillas y plataformas, que permiten cambiar rápidamente la escena; es el denominado escenario giratorio, mawaributai. Las pasarelas laterales que se extienden hasta la zona del público, es el denominado “camino de las flores” o hanamichi, que facilitan la entrada y salida de actores y al acercarlos al público enfatizan el aspecto dramático y la sorpresa durante la obra. Cuenta también con una cortina que se abre hacia arriba que puede ser utilizada como telón de fondo. En el escenario, el lado izquierdo está destinado a los personajes principales, ya que es un lugar destacado, mientras que el lado derecho está destinado a personajes de menor rango; también en el lado izquierdo se colocan los músicos percusionistas. Quizás, lo más apreciado dentro del teatro kabuki son las posturas, kata, que deben mantener los actores. Movimientos exagerados que dan fuerza y dramatismo a la obra.

 

 

Otro elemento a destacar es el keshô o maquillaje, dependiendo del personaje que interpreta el actor pinta su cara con tres colores básicos: negro, rojo y azul, enfatizando los rasgos mediante grises y marrones. Todos estos colores se aplican sobre una base de color blanco realizada con polvos de arroz, dándole al rostro un aspecto de máscara que enfatiza las expresiones faciales y crear un código de color que permite reconocer el papel de cada personaje. El maquillaje se complementa con un vestuario de kimonos de tejidos coloridos y bordados. El kimono representa el rango del personaje, la edad, el sta- tus social, la ocupación, y su carácter. En el caso de un guerrero las líneas serán fuertes con hombros exagerados, dando la sensación de fuerza y valen- tía. En el personaje femenino onnagata, las líneas del kimono serán más suaves con el talle largo, para que el cuerpo del actor parezca más corto, acentuando las curvas de un cuerpo de mujer.

También el color de la indumentaria es importante para trasmitir el carácter del personaje. El color púrpura, para un joven guerrero de alto rango, indica dignidad. El color oro, representa la extravagancia, para un hombre poderoso o rico. El negro representa el mal y es usado por los villanos. El rosa la inteligencia, usado por la hermosa doncella, o los dos amantes de la obra. Así mismo, cada familia de actores suele llevar en el kimono el diseño de su emblema familiar.

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Bandô Tamasaburo

Tesoro Nacional Viviente

©www.tamasaburo-bando.com

A menudo las cuestiones de género de otras culturas se interpretan desde la misma perspectiva occidental que utilizamos para explicar la nuestra.

El teatro occidental del Siglo de Oro aceptó con buenos ojos los papeles de mujeres que se vestían de hombres para recuperar su honor o para emprender gloriosas hazañas militares, por el contrario los hombres que se vestía de mujer, lo hacían para corromper o para robarle el honor a otro, en este caso los hombres afeminados resultaban cómicos y eran caso de burla.
Muy distinto es el teatro kabuki que surgió en compañías femeninas que utilizaban un vestuario masculino para provocar la mofa y la diversión del público, aunque pronto fueron prohibidas estas actuaciones por el escándalo social que provocaban. El papel de la mujer comenzó así a ser interpretado por hombres surgiendo la figura del onnagata cuya destreza para imitar la esencia femenina, es el resultado de una exhaustiva dedicación y una actitud diaria. Esta idea queda recogida en las palabras de Ayame Yoshizawa, uno de los grandes maestros del teatro kabuki del siglo XVII:

“Un onnagata debe actuar como un onnagata incluso en el vestuario. Un actor que no puede vivir hasta su vida diaria como una mujer probablemente nunca será juzgada una onnagata de éxito”. Esto ha hecho que varios de los actores, que interpretan papeles de onnagata, han recibido el Premio Nacional de las Artes de Japón, que es el mayor galardón que se le puede conceder a un artista.
 

 

Esta exposición ha sido creada con motivo de la visita de la compañía de teatro kabuki Heisei Nakamura en los Teatros del Canal de Madrid gracias a la colaboración de la Embajada de Japón en España

Esta exposición virtual es una adaptación del artículo de Matilde Arias "Identidad oculta: la destreza de interpretar un papel trans en el teatro kabuki" publicado en el libro Trans. Diversidad de Identidad. Ministerio de Cultura y Deporte, ed. Madrid, 2017

Las imágenes y vídeos que aparecen están vinculadas a una licencia de Creative Commons. 

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